
Siento la pausa, pero uno no puede desperdiciar ni un solo rayo de sol de esta tarde en Puerto Montt. La marea estaba superbaja, mas de 3 Km desde el acantilado hasta el mar salpicados por gaviotas picoteando entre la arena, y , a la espalda del mar, el Magnate de estas alturas- volcan Osorno 2652 metros- dominando con sus nieves perpetuas la cordillera que hacia el sur dibuja el comienzo de la carretera austral.
En Castro dejamos los Palafitos anclados en el mar para que los que los habitan continuen sin fotografiarlos nunca y los cientos de turistas no les dejemos de fotografiar jamas. Asi funciona el mundo. Como ejemplo sirva el que yo mismo nunca he fotografiado una de las catedrales mas bellas del mundo, la de mi ciudad natal:Burgos.
Tomando el desvio hacia Dalcahue el trafico casi desaparece y los toboganes nos retan a volver a jugar al cambio de velocidades.
La Iglesia Chilota de Dalcahue por dentro esta llena de silencio y madera y por fuera de arquerias rematadas con dos plantas con cruz.
Empanadas de queso, cafelito y salimos del pueblo por una empinadisima cuesta con direccion a San juan. La ruta en obras y el ripio rebelde y saltarin al paso de los camiones de nos ciegan con el polvo que levantan.
Pedaleamos a la velocidad que el ripio nos impone, 6 km/hora y asi vamos avanzando por tierras gallegas, pues es lo que parece el territorio, hasta llegar a media tarde a la aldea diseminada de Tocohue. Un amable señor nos permite montar la carpa en su terreno donde pastan ovejas, pavos y ternerillos. Nos muestra la prensa artesanal que el ha hecho con madera de coigue para extraer la chicha de las manzanas. Nos explica los arboles que rodean sus tierras: Aquiaca, Tepa, Meli, Arrayan, Rada o mañio y luego nos habla con nostalgia de cuando no habia camino de ripio y todo se hacia por mar. Acaba regalandonos una botella de chica y dejandonos usar su caño para lavarnos.
En la mañana casi ganamos a la escarcha y con ella comenzamos a pedalear temerosos por las advertencias del chilote Don Pablo, "No van a poder con esas tremendas cuestas que hay llegando a Quenchi" y no le falto razon. Tambien es cierto que habiamos cargado con un peso extra: la antologia testimonial"Viajes" y "El ultimo grumete de la baquedano", ambos de Francisco Coloane.
Sin saberlo fuimos a dar con un hospedaje que en el cristal de la ventana lucia una vidriera del escritor mentado, su dueña no le habia conocido, pero si un tio suyo, pero igual nos hablo con entusiasmo y orgullo de el. Pero la persona que primero me hablo de Coloane fue mi amigo literario Frank Calderon de Santander, el me presto las novelas "Tierra de Fuego" y "Cabo de Hornos"y con el prestamo abrio mi admiracion hacia un hombre que atrapado por el mar supo escribir con pasion ese mundo tan desconocido para los que somos de mar adentro. Gracias Frank. Te debo una recomendacion.
Por ahora, en la biblioteca municipal de Quenchi , solo se pueden ver fotos del escritor en diferentes etapas de su vida, asi como una maqueta de donde nacio y que se piensa llevar a escala real para que albergue un museo con su nombre. No tienen todas sus novelas pero si que encontre un libro con sus memorias "Los pasos del hombre" con su lectura apasionada me pase casi todo el dia siguiente tumbado en la cama del hostal oyendo llover y conociendo la apasionante y viajera vida de este hombre que nunca perdio la curiosidad por la vida.
Voy a cenar, luego sigo.
Sin entrar a Ancud vamos a Chacao donde tomamos el ferry para abandonar esta isla de Chiloe considerada la segunda mayor isla de Sudamerica con sus 153.000 chilotes que viven, basicamente de la industria salmonera y de la ganaderia y el campo.
Los 57 Km hasta Puerto Montt son puras rectas con muchisimo trafico y con una naturaleza domesticada que nos deja indiferentes. No asi cuando a falta de unos 25 km para llegar a la ciudad se nos aparece, como por arte de magia, la mole nevada del volcan Osorno dominando el territorio con una autoridad sobervia sobre la cordillera.
Entramos a la ciudad recorriendo la costanera y haciendonos una foto bajo la estatua de la enorme pareja de enamorados , que, abrazados, posan mirando el mar. De alli al diario "El Llanquihue" donde somos recibidos por el periodista Carlos Urbina quien se interesa por nuestro viaje y nos dedica toda su atencion.
Como una premonicion nuestros anfitriones en Puerto Montt viven en el valle volcanes, y, como no, tenemos que empujar nuestras bicicletas para superar una infranqueable cuesta que nos deja en un altonazo donde un emjambre de casitas adosadas hacen dificil cualquier distincion que no sea el numero de cada una.
El granadino Juan Barranco y la alemana Annett Hoffmann, junto con su hijito de 9 años marco forman una peculiar pareja con un sentido cosmopolita de la vida. Nos reciben con la cordialidad propia de quien es capaz de compartir lo que se tiene a cambio de no esperar nada. Esa es la autentica hospitalidad.